La buena crisis


Otras formas de volver a empezar


El verano ha llegado a su fin, pero no sin antes dar paso al tan añorado otoño. Y es que, después de las terracitas, el calor y las berbenas de verano, el otoño nos prepara para otra etapa de nuestro año, una en la que empezamos a mirar más hacía nuestro interior hasta llegar a recogernos del todo para el invierno.

El comienzo del otoño en el mes de septiembre, se ha considerado siempre como un segundo inicio del año. Es una época en la que se lanzan proyectos, se ajustan los propósitos de año nuevo y se llevan a cabo esos grandes cambios que queríamos llevar a cabo desde hacía meses.

No es casualidad, que el índice de rupturas de pareja después del verano sea mucho más elevado que durante el resto del año, o que se lleven a cabo decisiones importantes como cambiar de empleo, o mudarse a otra ciudad.

Yo, por mi parte, como todo ser humano, también vivo mi propio proceso personal en el que haciendo una revisión de todo lo ocurrido durante este último año y una vez finalizado el verano, he decidido tomar decisiones importantes con la intención de que estos grandes pasos me acerquen todavía más al lugar en el que deseo estar.


Resiliencia en consulta


En muchas ocasiones, el lanzamiento de nuevos proyectos, el ajuste de los propósitos de año nuevo o llevar a cabo esos grandes cambios, ponen a prueba nuestra capacidad para superar nuevas circunstancias, es decir, nuestra resiliencia.

La resiliencia es la capacidad que tienen las personas para adaptarse positivamente a las circunstancias que se le presentan.

Nuestra capacidad para adaptarnos de forma positiva a circunstancias nuevas que se nos presentan es una capacidad que se entrena, como se ejercita un músculo físicamente en el gimnasio.

En consulta, lo que se pretende, es que la persona utilice los recursos de los que dispone y que desarrolle otros nuevos, con la intención de que aumente su capacidad para adaptarse positivamente a las circunstancias que le han llevado a buscar ayuda, al mismo tiempo que se pretende mejorar dichas circunstancias. Se pone en práctica y se entrena la capacidad resiliente.

Es decir, si el cambio, por ejemplo, ha sido debido a una ruptura de pareja, la persona deberá adaptarse a esta situación al mismo tiempo que puede plantearse, una vez superada emocionalmente la situación, el establecer una nueva relación de pareja con otra persona.

Los tiempos de crisis son oportunidades para la creatividad y la búsqueda.

Anticiparnos, actuar despiertos y con decisión, conlleva que, pese a que la vida nos presente circunstancias difíciles, dispongamos de los recursos para afrontarlas y nuestra tranquilidad resida en intuir que pase lo que pase, por muy dura que resulte la situación, podremos superarla.

 

c l i m b e v e r y m o u n t a i n (1)


L E E  E L  B L O G  D E  P S I C O L O G I A,  C O A C H I N G  Y 

E S C R I T U R A  C O N S C I E N T E


 

 

 

 

 

 

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